La Spanish Revolution, algo necesario

Tenía que estallar. Hace escasamente un mes no se sabía ni cómo, ni cuándo la Spanish Revolution iba a saltar.
Y fue una plataforma denominada ¡Democracia Real YA! la que, utilizando la divulgación de las redes sociales y lanzada por el descontento, malestar y disconformismo que crecía a pasos agigantados en la sociedad española, convocó de manera popular, sin siglas, al margen de cualquier sindicato o partido por minoritario que fuese, una manifestación el pasado domingo 15 de mayo, la cual se extendió por todo el territorio nacional, abarcando más de 60 ciudades, y con un auténtico éxito de participación.

Tal éxito aupó la moral de la ciudadanía, y no sólo la juventud (aunque sea mayoría). La motivación se disparó, se abría un halo de luz en el horizonte de la actual sociedad española. Este fuego en el corazón social de los “indignados” se avivó fuertemente con torpes y desafortunadas declaraciones políticas, de mandatarios que no hicieron sino dar la razón y, en cierta manera, reírse de quien protestaba, de quien gritaba a viva voz “auxilio“, “ya no podemos más“.
Hipócritamente, los mismos políticos que desprestigiaban a un pueblo que ellos mismos habían fatigado, son los que ahora les buscan, incluso les aprecian. Hablando en plata, les lamen el culo.
Porque el Movimiento del 15-M no es tan pequeño como aparentaba ser, ni un simple vamos a pasar la tarde del domingo, sino que es, ya, una revolución, la Spanish Revolution. Incluso hay quien quiere seguir el ejemplo ibérico, como la hermana Italia.

Madrid, la capital del reino, se comportó como tal, capitaneando y guiando al resto de ciudades y pueblos. Desde la Plaza de la Puerta de Sol (o mejor dicho Sol-ución), pasando por el Obradoiro en Santiago, la plaza de Catalunya en Barcelona o la plaza del Pilar en Zaragoza, la gente, para protestar, para dialogar, para informar, se sentó, se concentró, acampó.
Fue entonces cuando España demostró, por fin, que aquí hay vida, hay sociedad, hay hermandad. Vecinos, ciudadanos, negocios y empresas, todos apoyaban a los acampados que hoy están luchando por sus derechos, por tus derechos, por nuestros derechos. La comida aparecía traída, donada, regalada por compañeros que por sus motivos luchaban desde la retaguardia: cocinando, comprando, compartiendo y ayudando a sobrevivir a los que estaban en el frente.

Y no sólo comida: periódicos, baños portátiles, estanterías, mesas…

YES, WE CAMP” es un slogan colgado de una tienda de campaña que ahora mismo, mientras escribo estas líneas, mira de frente al Hay-untamiento de Zaragoza, asentado en la Plaza del Pilar. Ingeniosidad, buen humor, honestidad y lucha, ingredientes todos ellos necesarios para aguantar donde se está.

Ayer asistí durante unas horas a la acampada de Zaragoza y a su asamblea. Cuando me fui, a pesar de que esta sociedad oficialmente sigue tan podrida y jodida como cuando esto empezó hace casi una semana, estaba contento, esperanzado.
Mucha gente habló, y a cada cual mejor. Importantísimo el apoyo de los no tan jóvenes, aquellos que se sublevan porque “no quieren ver cómo lo que ellos y sus hijos consiguieron con sudor y lágrimas lo están perdiendo sus nietos en 4 días“, aquellos que ya “pueden decir que han estado en dos mayos, el del 68 y el 2011“. No menos importante lo que dijo un joven estudiante de 19 años, quien pese a su juventud demostró mucha coherencia y sentido común en sus palabras, pues “hemos de acordarnos de estos momentos y que no se nos olvide por lo que luchamos ahora cuando estemos en época de bonanza, pues en las futuras vacas flacas, que las habrá, habrá que apoyar a quien esté ese día sentado indignado“.

Esta generación de ni-nis que ni estudiaba ni trabajaba, una generación cuya sociedad les había hecho ni-nis, pero porque no tenían ni proyecto ni ilusión, es la generación que está demostrando realmente estar formada por ni-nis, porque ni tienen miedo, ni se conforman.

Hoy he escrito con el corazón, porque lo que está ocurriendo es algo bonito,
es algo grande,
es algo necesario.

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~ por inzivilizado en mayo 19, 2011.

Una respuesta to “La Spanish Revolution, algo necesario”

  1. La verdad que deja un buen sabor de boca el estar tan cerca de este movimiento. Yo tambien estuve, y merece la pena estar (si las obligaciones no te lo prohiben)

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