No hace mucho, y con diferentes personas, entablé un debate sobre la compensación que supone pagar los impuestos directos (renta y patrimonio), así como los indirectos (gravan el consumo: IVA).
Hay quien decía que el sistema actual, compaginar ambos tipos de impuestos, está bien tal y como está.
Quien prefiere que sólo haya impuestos directos.
Y quien prefiere que sólo haya impuestos indirectos.
Por supuesto aquí no había ni malas opiniones, ni buenas.
Desde mi punto de vista, considero que el sistema más justo sería la de impuestos indirectos bajo la premisa: más consumes, más pagas.
Por supuesto esto tendría que llevar consigo una reforma inmensa del sistema impuestario y el establecimiento de franjas, cánones y demás cifras legales.
La elección de pagar sólo impuestos indirectos viene porque considero injusto que a través de los directos haya gente que esté pagando por cosas que ni siquiera utiliza.
Por ejemplo, la conservación de las carreteras, cuando hay gente que las usa muy, muy poco, y hay gente que las usa continuamente. Un claro ejemplo de que es injusto de que quien lo use pague como el que lo usa.
Lo mismo con la Seguridad Social, hay hipocondríacos que van 20 veces al año, y hay quien no pisa un dentista en años.
Claro que esto último tendría un inconveniente, y es que las personas mayores, con sus pensiones, serían las que más impuestos estarían pagando, lo que tampoco es que fuera muy justo que digamos.
Por supuesto una subida de impuestos indirectos vendría recompensada con la desaparición de los impuestos directos. El sistema financiero tendría que sufrir una gran reestructuración. Tendrían que modificarse las bandas impuestarias, subiendo para algunos productos sus impuestos y manteniendo el de otros de primera necesidad.
Aunque pensándolo mucho tampoco sería muy justo un sistema basado en los impuestos indirectos, porque estaríamos basándonos por completo en una sociedad de consumo, por lo que en épocas de crisis y bajo consumo la recaudación del estado se vería muy mermada.
Lo mejor es que las empresas fueran las que pagaran impuestos por un tubo, sobre todo las grandes empresas multinacionales. Pero esto repercutiría en precios más altos y que al final, como siempre, lo pagamos los de siempre.
Que no sé, que me he rallao, y que ya me diréis que pensáis vosotros.