No es Bizi todo lo que reluce

•agosto 25, 2011 • 5 comentarios

No es la primera vez que sale el servicio de transporte público de bicicletas ( Bizi ) de Zaragoza en este blog, pues ya desde sus inicios empezó a dejar caer que perfecto, lo que se dice perfecto, su servicio no lo iba a ser. Bien fuera por el retraso de su puesta en marcha, bien por el precio un tanto elevado comparado con otras ciudades más grandes.
Aunque independientemente de este inicio del servicio, el Bizi se convirtió pronto en un transporte público muy usado y cómodo. Todo el mundo estaba contento y feliz, la vida era más divertida y saludable.

Todo era alegría, hasta que empezaron las averías, fallos técnicos y reclamaciones.

La empresa, en su afán recaudatorio y de reducción de costes, se olvidó completamente de quien le da de comer, del cliente, impidiendo ofrecer un servicio de atención al cliente; servicio más que necesario cuando hablamos de un abono del cual te pueden quitar bastante dinero.
¿Defectos? Muchos:
- ¡Número de teléfono único de 902! Para colmo si quieres hablar con un agente tienes que pasar por la maquinita, con el tiempo y coste que conlleva. Se ha dado el caso de una usuaria a la que le cobraron 7€ de la llamada, casi un tercio de lo que cuesta el abono anual. Además, todo son facilidades para que
- Oficina de atención al cliente donde cristo perdió la alpargata. Los autobuses urbanos te acercan, pero no te llevan. Está al final de una calle por la que tendrías más que miedo si fueras de noche.
- Correos electrónicos inútiles. No, no les estoy insultando, es que su utilidad apenas llega al 1%. El correo de atención al cliente es una pérdida de tiempo porque independientemente de lo que les preguntes… te remiten al teléfono 902!!!! Y el de reclamaciones ya… puedes esperar sentado a que te respondan, y ten por seguro que su respuesta no va a solucionar el caso.

Ya que tanto pusieron unos precios parejos a ciudades como Barcelona, ciudad con más de 400 estaciones, podrían también equipararse a su servicio al cliente, con un número de teléfono gratuito (900) y una oficina ubicada en el mismísimo centro.

Si tú eres uno de los que han sufrido o sufres la dejadez de esta empresa, y tienes cuenta en Facebook, no dejes de hacerte del grupo de “Usuarios disconformes del servicio Bizi Zaragoza“, francamente útil, donde puedes consultar dudas de situaciones que pueden haberles pasado a otros usuarios, y que además está en contacto con el ayuntamiento para luchar por obtener un servicio no ya mejor (porque a peor difícil), sino digno.

Mismos perros con diferentes collares

•agosto 21, 2011 • 2 comentarios

Probablemente se deba a los entornos en los que me muevo, a la gente con la que hablo o a los periódicos que principalmente lea, pero cuando en política salen palabras como hipocresía o intolerancia enseguida viene a la mente su asociación con una tendencia política derechista.
Sin embargo decir que sólo los de derechas son intolerantes es tan falso como considerar que los de izquierdas no saben de economía, y puede ser en cualquier lugar, a cualquier hora, donde esta información se puede corroborar.

Yo la corroboré la noche pasada del viernes a la entrada de un bar, cerveza en mano, disfrutando de la agradable compañía de unos amigos cuyas opiniones tanto religiosas como políticas distan bastante de ser parecidas. Justo al lado, a escasos 2 metros, otro grupo en el que se encontraba la chica protagonista de la historia.
Esta chica X, inmersa en una supuesta conversación dentro de su grupo sobre lo que estaba ocurriendo con los JMJ+C, al ver que nos la quedamos mirando otro amigo y yo, nos soltó de buenas a primeras un “espero que vosotros no seáis de esos“.

Espero que no seáis de esos“, bonita primera frase para entablar una conversación con gente desconocida. “Esos“, según ella: jóvenes cristianos de derechas e intolerantes.
Digamos que la persona con la que estaba en ese momento no cumplía las expectativas marcadas por la joven y, en una tranquila contestación, dejó caer un “pues mal vas“. Frase corta, simple y razonablemente más tolerante que la originaria de la mini conversación.
Yo, que aún cumpliendo sus expectativas no se lo comuniqué, me limité a decirle que su frase no era la más apropiada para ganar amigos.
Por su inmediato gesto, girarse y darnos la espalda, sobreentendimos que ella sabía que éramos cristianos, de derechas y, por supuesto, intolerantes.

Una mueca de “muy bien chavala”, un trago a la cerveza y ahí se acabó la anécdota.

Gracias chica por demostrar que los no creyentes y/o de izquierdas pueden ser tan intolerantes o más como los cristianos y/o de derechas.
Bravo muchacha.

Jornada Mundial de la Juventud… Cristiana

•agosto 14, 2011 • 6 comentarios

A día de hoy pocos son los que no han visto las siglas JMJ para lo que se dice que son las Jornadas Mundiales de la Juventud.
No voy a obviar la veracidad de cada una de las letras: la J de Jornadas, unos días plagados de actividades organizadas; la M de Mundiales, pues han venido de decenas de rincones del globo; y la J de Juventud, ya que es innegable que salvo los organizadores y coordinadores de los grupos, la inmensa mayoría de los visitantes son jóvenes.

Parémonos un segundo a pensar qué es lo que unas JMJ significarían en la realidad. Jóvenes procedentes desde la esquina más recóndita de la Alaska estadounidense, vietnamitas de las selvas del norte, modernos japoneses desde Kyoto, qataríes, indonesios, somalíes y liberianos en representación del país africano junto con algunos tunecinos, italianos, rumanos, griegos y turcos, chipriotas del este y oeste de la isla, palestinos e israelíes, entre otros. Hasta aquí bien, ¿no? Todos proceden del globo (Mundiales), y todos menores de, digamos, 30 (Jóvenes).
Juntemos a todos ellos durante unos días (Jornadas). ¿Qué hacemos? Ummm, difícil tarea. ¿Qué organizar para que todos ellos se integren y diviertan? ¿Cómo conseguir un nexo entre culturas tan dispares?
Vaya, parece ser que aquí tenemos un verdadero quebradero de cabeza.

Me surge una duda, ¿cómo lo han conseguido para que esto suceda en España este agosto del 2011? Ah, tsss, calla, ahora lo sé. Resulta que al parecer tal sigla está incompleta, no sería JMJ, sino JMJC: Jornadas Mundiales de la Juventud… Cristiana.
¡Qué desfachatez! Apropiarse una religión de unas siglas tan genéricas.
El único que no miente, el logo, dejándonos caer que sobre cualquier corona manda la cruz cristiana.
JMJ Madrid 2011 logo
Lamentable que un país aconfesional por constitución se rinda y ceda tanto a una religión. ¿Harían lo mismo si se organizaran las mismas jornadas bajo la sombra del hinduismo, del islamismo, del budismo o del propio ateísmo? Ay, cuánto lo dudo.
Ayer mismo sobre el puente de acceso del Parque José Antonio Labordeta de Zaragoza hubo un grupo de esos realizando una actividad al abrigo de dos grandes pancartas que rezaban (y nunca mejor dicho) “Jesús te ama“.
Me encantaría saber qué pasaría si imprimiéramos un “no” en medio de esa proclama. Mucho me temo que todos sabemos lo que ocurriría.

Y ya no me voy a meter en el despilfarro económico que ha costado la organización del macroevento. Bueno, sí que me voy a meter, qué diablos. Directamente: 50 millones de Euros.
Poco me importa quién paga o deja de pagar tal insultante cantidad de dinero cuando nos encontramos en una situación económica mundial en la que países desarrollados están sufriendo para encontrar medidas que ya quisieran ellos ahorren la cuarta parte de dicho gasto sin tener que afectar negativamente al pueblo. Por no hablar de la desesperante situación que está viviendo el cuerno de África, considerada una de las hambrunas más terroríficas que se conozcan.

No entiendo cómo todos aquellos jóvenes que vienen con la sonrisa dibujada en la cara con la emoción de participar en unas jornadas únicas en su vida, cómo todas esas personas que han hecho miles de kilómetros hasta España, cómo aquellos que siguen una doctrina en la que se difunde el amor al prójimo, sea amigo o enemigo, en la que se proclama la ayuda al prójimo como estandarte, la humildad, ¿cómo pueden, entonces, anteponer su beneficio personal, su diversión, a solventar (¡¡y vaya cómo se solventarían!!) los verdaderos problemas de la humanidad? Pues si estas son jornadas Mundiales, bien tendrían que estar preocupados por cualquier problema que ocurra en el Mundo, palabra mater de la que proviene tal Mundialidad.

No conozco a esos que han emigrado hasta estas jornadas, seguro que todos tendrán su razón, pero mucha complicidad e hipocresía veo yo detrás de esos rostros que parece que no hayan roto ni un plato… aunque de momento ya han roto una hucha de muchos millones que están yendo a la basura.

Buenas prácticas empresariales en contra de las bolsas de plástico

•junio 21, 2011 • 1 comentario

Poco a poco las empresas y comercios se van preocupando por el ecologismo y la lucha medioambiental. Cierto es que siempre hay detrás un interés oculto para aprovecharse de la situación, pero es mejor que nada.

Una de las prácticas que se está implantando ahora en España (aunque en algunos países como Irlanda ya llevan casi 10 años) es el relacionado con las bolsas de plástico. Cierto es que empresas como Dia ya gravaban las bolsas de basura, y muchas otras promocionaban y ofertaban bolsas más resistentes y biodegrables para usarse en sustitución a las típicas de plástico.
Algunas, como Eroski, cambian las bolsas reutilizables estropeadas por bolsas nuevas o premian a los consumidores que no solicitan bolsas de plástico con un simbólico descuento de 1 céntimo. Simbólico, sí pero que, al menos a nivel personal, mejoran la imagen de la marca.
Detalle de un ticket de compra con el descuento de Eroski por no solicitar bolsa de plástico

Confiemos en que entre todos, ayudándonos con estas medidas empresariales, consigamos reducir la generación de residuos y no tengamos que preocuparnos (aún más) de problemas como el Vórtice de Basura.

Pedaleando por la nueva Zaragoza

•junio 20, 2011 • 1 comentario

Nadie duda hoy que la bicicleta se ha convertido ya en un elemento más del paisaje urbano y que, indudablemente, forma parte de la lista de medios de transporte. Como todo en esta vida, cuando algo tiene un auge y una evolución más rápida que el sistema digestivo de la sociedad donde se implanta, surgen las confrontaciones y desavenencias entre los vecinos de la calle.

De todos es sabido que el ciclista no es querido por la acera ni tampoco por la calzada. La solución es, pues, separar a estos por medio de los carriles bici. Pero, oh, sorpresa, esta nueva vía tampoco es querida por ninguno de sus vecinos: a los conductores les quita algún carril en según que calles, o espacios de aparcamiento; a los peatones, esto… digamos que les quita el derecho a pasearse por donde les venga en gana.

Después de mucho luchar parece ser que los gritos de los ciclistas se han ido escuchando y por fin se puede decir que existe de verdad una red de carriles bici medio decente en Zaragoza, gracias sobre todo al empuje económico-comercial de la empresa Clear Channel y su filial zaragocista Bizi.

Y vale que el Hay-untamiento de Zaragoza no lo ha hecho del todo bien con algunos tramos de carriles-bici más que chapuceros y limpiándose las manos en eso que llama “Vías pacificadas” para conseguir inflar el número de kilómetros ciclables en la ciudad, pero al menos ha promovido, por fin, el uso de un medio de transporte sano, rápido y ecológico.

Dejando a parte el crecimiento del uso de la bici como medio de transporte, quería centrarme en la evolución de los usuarios de la calle con respecto al comportamiento con sus nuevos vecinos.
He de decir que me ha sorprendido, y muy gratamente, la concienciación de los conductores. Yo soy un asiduo usuario de la bicicleta como medio de transporte y la forma en que los conductores tratan a los ciclistas ha cambiado radicalmente. Este segmento que anteriormente era el enemigo número uno de los ciclistas se ha amansado, demostrando paciencia y adaptación. Quizá la aparición del tranvía, la disminución del límite de velocidad y la reducción de carriles les ha hecho resignarse de cuanto acontece a su alrededor.

El otro compañero de los ciclistas, el peatón, en cambio, no ha cambiado mucho su comportamiento: le jodía ver al ciclista antes, y le jode ahora. La diferencia es que antes al haber una minoría de ciclistas, apenas se encontraban con alguno durante el día, y más de una vez algún peatón alzó la voz contra quien no debería ser su enemigo. Ahora esa minoría no lo es tal, y el peatón se calla a sabiendas de que él también tiene que aprender las nuevas normas. Una de las cosas que más les jode es el tener que mirar dos veces al cruzar: una por el carril bici y otra por la calzada. Muchas veces miran sólo los coches, y más de algún susto habrá habido.
En muchas calles, como en la Gran Vía, la deficiente separación entre ciclistas y peatones acentúa las diferencias, siendo el carril bici invadido infinidad de veces por felices paseantes (manteniendo al margen los pasos de cebra y las paradas del tranvía).

Por último, el objeto de estudio, el ciclista. Quizá el que más me haya decepcionado. Puedo entender que haya quien todavía no se atreva a compartir calzada con vehículos que pesan toneladas y prefieran ir por la acera; aunque al menos en las Vías Pacíficas deberían hacer un esfuerzo. Tampoco voy a entrometerme en cómo los ciclistas se saltan los semáforos en rojo (práctica a la que yo mismo me suscribo), excusando esta actitud en que el momento más peligroso para un ciclista es salir a la par con los vehículos. Además se podría equiparar el saltarse el semáforo en rojo por un ciclista por el de un peatón. A los conductores no les hace mucha gracia esta práctica ya que tienen que volver a adelantar a los ciclistas a los que ya habían adelantado previamente.
Lo que no me gusta en absoluto es ver a ciclistas por la calzada o por la acera en aquellas calles donde ya existe un carril bici. Hoy mismo por la calle Domingo Miral, junto a la Hípica, dos ciclistas iban por la calzada entorpeciendo el ritmo de una furgoneta, cuando otro ciclista iba por el carril bici a su par. De la misma manera aún me parece peor cuando se invade la acera como ocurre muchas veces en la Gran Vía, donde se encuentra el que con probabilidad sea el carril bici más transitado de Zaragoza a día de hoy.
Lo que más me molesta de este no uso del carril bici es el debilitamiento de la imagen de los ciclistas, quienes tendrían la obligación, a mi parecer, de usar los carriles bici no ya para demostrar que sí son necesarios y que se necesitan todavía más, sino para demostrar también a peatones y conductores que la inversión no se ha hecho en vano.

 
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